Culmina la restauración del lienzoDescenso de la Virgen Inmaculada en Baeza
La obra, anónima del siglo XVIII, ha sido restaurada por Mª Isabel Alba Fernández de Moya, con el apoyo de la Fundación Caja Rural de Jaén

La Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés de Baeza ha acogido la presentación de los trabajos de restauración realizados sobre la obra Descenso de la Virgen Inmaculada. La intervención de este cuadro, obra anónima del siglo XVIII, ha contado con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Jaén.
La presentación de este trabajo de recuperación ha corrido a cargo de la restauradora María Isabel Alba Fernández de Moya, encargada de la intervención, quien ha estado acompañada por el gerente de la Fundación Caja Rural de Jaén, Luis Jesús García-Lomas, y el párroco de la iglesia de Santa María del Alcázar y San Andrés de Baeza, Andrés Nájera. La pieza ocupará una nueva ubicación en la parroquia baezana, haciendo que la obra “esté más accesible para toda la ciudadanía de Baezay para todas las personas que la quieren visitar. Para nosotros es una satisfacción ver la obra restaurada y que se pueda conocer y disfrutar”, ha valorado García-Lomas.
La obra destaca por una iconografía singular que se aleja de los cánones tradicionalesde la Inmaculada Concepción. El lienzo presenta a la Virgen como una ‘Nueva Eva’, enviada desde el cielo por Dios Padre hacia la tierra para elevarse sobre la serpiente tentadora, símbolo del pecado original. A diferencia de las representaciones popularizadas tras el tratado de Francisco Pacheco en 1649, la Virgen viste aquí una túnica de color rojo, símbolo de la Pasión, bajo el manto azul de la eternidad, lo que otorga a la pieza un dramatismo visual intenso y un gran valor artístico.
Tras completar la recuperación, Mª Isabel Alba ha asegurado que “el resultado luce mucho y ha sido un trabajo muy agradecido, con unos colores que eran lo que esperaba en una obra de tanta calidad”. Al respecto, Andrés Nájera ha puesto en valor “un trabajo magnífico de una obra magnífica. La restauradora ha hecho una labor excepcional para que se pueda disfrutar como fue concebida”.
La restauración ha sido necesaria debido al grave estado de conservación que presentaba la pieza, especialmente en su zona inferior, donde el lienzo se encontraba desclavado, destensado y con importantes pérdidas de policromía. El soporte original también mostraba daños estructurales por el ataque de insectos xilófagos y la fractura de uno de los travesaños del bastidor. Asimismo, la capa pictórica se hallaba oculta bajo una densa capa de suciedad, humo de velas y barnices oxidados que impedían la correcta lectura de la obra.
Proceso de intervención
El proceso de restauración sobre el lienzo ha incluido la fijación de la superficie pictórica, la colocación de parches e injertos en las zonas de rotura y la eliminación de deformaciones. La limpieza se ha realizado mediante métodos químicos y mecánicos de alta precisión, permitiendo recuperar la policromía original. Los trabajos se han completado con el estucado, la reintegración cromática con pigmentos al barniz y una capa final de protección. Paralelamente, el bastidor ha recibido un tratamiento preventivo y curativo, además de la reposición de sus elementos estructurales.
De igual modo, el marco de la obra ha sido objeto de una profunda rehabilitación. Tras el tratamiento antixilófagos y la limpieza de la suciedad superficial, se han reconstruido las molduras decorativas perdidas mediante la realización de moldes de las piezas originales conservadas, devolviendo al conjunto su integridad estética y estabilidad mecánica.


