Santa María del Alcázar regresa a San Andrés tras visitar a las comunidades parroquiales de Baeza

El Nazareno del Paso impartió su bendición a la Virgen del Alcázar

Virgen del Alcázar.
Imagen de la Virgen del Alcázar. Fotografías: Javier Ruiz Olivera y Miguel Ángel Anguis.

Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de Baeza, ha regresado a su sede en la Parroquia de San Andrés tras visitar a las comunidades parroquiales de El Salvador y San Pablo,en el marco de la ‘Misión Pascual’, que se desarrolla hasta el próximo 1 de mayo.

Duurante una semana, la Patrona de Baeza fue acogida en la Parroquia de San Pablo Apóstol. Desde su llegada en la noche del viernes 17 de abril, dicha parroquia vivió unos días de júbilo y gracia bajo la mirada maternal de la que es Reina y Señora de esta tierra.

A lo largo de siete días, feligreses de todas edades, desde niños hasta adultos, participaron en las diferentes celebraciones y cultos.

Las Cofradías y Hermandades arrancaron con la celebración de diferentes asambleas, en las que reflexionaron sobre el significado de ser cofrades. Tras ellos se sumaron numerosos grupos de feligreses, padres y madres de catequesis, catequistas, niños, adolescentes y jóvenes.

Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de Baeza.  Fotografías: Javier Ruiz Olivera y Miguel Ángel Anguis.
Santa María del Alcázar, Excelsa Patrona de Baeza. Fotografías: Javier Ruiz Olivera y Miguel Ángel Anguis.

Durante siete días, en unión, todos los integrantes de la Parroquia de San Pablo rezaron a la Patrona de Baeza. Bajo su manto se pusieron a los difuntos de la collación del templo, se realizaron ofrendas florales, se celebró la Santa Misa al caer la tarde y se elevaron rezos..

El viernes por la tarde, multitud de fieles abarrotaron el templo paulino para participar en la Santa Misa y el posterior traslado. Antes de finalizar la Eucaristía, los feligreses de esta parroquia ofrendaron un broche a la Santísima Virgen para su Coronación Canónica y Pontificia, el mismo, tiene un gran significado ya que se trata de un broche en forma de espada enriquecida, como la del apóstol valiente de Cristo. 

Un cielo azul de terciopelo cubriría la noche baezana, un cielo que lloró e inundó las calles de agua obligando a aplazarse el traslado a la mañana del sábado, 25 de abril. Pero antes de ello, los presentes vivirían un momento histórico cuando Santa María del Alcázar, en la penumbra del templo se acercó con la elegancia que la caracteriza hasta la capilla del Señor de Baeza. Allí, el Nazareno del Paso impartiría su bendición a la Madre de Baeza entre devoción y silencios.

Y llegó el momento de la despedida. Las golondrinas que anidan en la espadaña de San Pablo con sus cantos anunciaron que las puertas del templo se abrían para despedir a la “Baezana más ilustre”. Entre aplausos, repiques de campanas y oraciones la Virgen cruzaría el dintel del templo para emprender el camino de vuelta.

El agua que cubría los adoquines de las empedradas calles de la collación de San Pablo reflejaba el paso de la Virgen del Alcázar por entornos únicos. También, como ocurrió en los traslados anteriores, enfermos e impedidos salieron a las puertas de sus hogares para rezarle a la Virgen y ofrecerle flores.

Jubiloso fue el paso de la Virgen del Alcázar por el Convento de Santa María Magdalena. Desde la clausura, la comunidad de Agustinas Recoletas saludaron a la Virgen con el repicar de las campanas del templo. Por su parte, los hermanos de la Cofradía de la Caída realizarían ofrenda floral mientras se cruzaban las miradas de la Patrona de Baeza, con la del Nazareno.

Las campanas de la Parroquia de San Andrés no pudieron contenerse más y nada más pisar la Virgen el Real de San Andrés estallaron en repiques de alegría. Petaladas desde los balcones y vivas se sucedieron en los primeros tramos del Real, mientras que el Niño y la Virgen sonreían pues ya presentían su casa.

Las Cofradías y Hermandades de la Parroquia, junto a vecinos y feligreses recibieron a la Virgen en su llegada a San Andrés. Tras la oración de bienvenida Nuestra Señora quedó entronizada en el altar mayor, desde donde recibirá el calor de sus devotos en esta semana en la que la Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés llevará a cabo su ‘Misión Pascual’.

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