El Festival de Úbeda cayó rendido ante el violín de Renaud Capuçon

Durante la quinta semana de conciertos el público también pudo disfrutar de la actuación del violonchelista Truls Mork

El violinista Renaud Capuçon.
El violinista Renaud Capuçon.

El Festival Internacional de Música y Danza ‘Ciudad de Úbeda’ volvió a brindar una noche memorable en su edición número 38, que encara ya su recta final tras haber superado su meridiano, nuevamente con gran éxito tanto por el nivel de los artistas participantes como por la respuesta del público. Lo hizo el viernes gracias al violín de Renaud Capuçon, todo un referente de este instrumento, quien mantiene una destacada trayectoria internacional con colaboraciones junto a grandes orquestas y directores, además de acumular una intensa actividad en música de cámara y dirección artística en distintos festivales europeos.

El prestigioso instrumentista actuó en el auditorio del Hospital de Santiago frente a un patio de butacas deseoso de dejarse llevar por su maestría y virtuosismo, abstrayéndose en cada nota frotada. El violinista francés estuvo acompañado al piano por Guillaume Bellom, quien estuvo a la altura de una cita tan exigente. En concreto, ambos interpretaron un programa que incluyó obras de Mozart, Strauss o Korngold e hicieron resonar los aplausos del respetable que, como regalo, se llevó en los bises una visión muy particular del tema principal de la película ‘Cinema Paradiso’ que compuso Ennio Morricone.

Renaud Capuçon es conocido por su aplomo, la profundidad de su timbre y su virtuosismo. Actúa con las principales orquestas internacionales, como la Berliner Philharmoniker, la Wiener Philharmoniker, la Filarmonica della Scala o la New York Philharmonic. Ha trabajado con directores como Valery Gergiev, Daniel Barenboim, Gustavo Dudamel y Long Yu. Su gran compromiso con la música de cámara lo ha llevado a colaborar con artistas como Martha Argerich, Nicholas Angelich, Maria João Pires, Daniil Trifonov y Yuja Wang, así como con su hermano Gautier Capuçon, quien ya estuvo en una pasada edición del Festival de Úbeda.

Es director artístico de los Sommets Musicaux de Gstaad desde 2016 y del Festival de Pascua de Aix-en-Provence, que fundó en 2013. Además, es director artístico de la Orchestre de Chambre de Lausanne.

El violonchelo de Truls Mork

Durante la quinta semana del Festival de Úbeda también hubo lugar para el violonchelo. En concreto, en el auditorio del Hospital de Santiago se pudo disfrutar el pasado sábado de la actuación de Truls Mork, auténtico maestro de ese instrumento, quien propuso a los numerosos asistentes obras de Schumann, Beethoven y Rachmáninov, con el acompañamiento de la pianista Olga Domnina. Protagonizaron momentos realmente sublimes.

El prestigioso violonchelista noruego actúa con las orquestas más destacadas del mundo y atesora numerosas colaboraciones con grandes directores. Intenso defensor de la música contemporánea, ha ofrecido más de treinta estrenos y cuenta con una impresionante producción discográfica. Por todo ello fue un auténtico lujo tenerle en el Festival de Úbeda.

El piano de Daniel del Pino

Antes de todo ello, el jueves se contó en la iglesia de San Lorenzo con la presencia de Daniel del Pino, uno de los pianistas españoles de mayor relevancia internacional cuya actividad concertística le ha llevado por las salas más prestigiosas de todo el mundo. Ofreció un programa integrado por obras de Schubert, Chopin, Ravel, Granados, Albéniz o Falla, rodeado además de las obras que integran la exposición ’Silentium’ del alumnado de la Escuela de Arte ‘Casa de las Torres’ en torno a la figura de San Juan de la Cruz.

El recital, organizado con la colaboración de la Fundación Joaquín Achúcarro, con la que la cita ubetense mantiene una estrecha relación, se enmarcó en el ciclo Música y Patrimonio, cuyo objetivo es aprovechar espacios emblemáticos de la ciudad y convertirlos en escenarios de excepción para que la experiencia trascienda lo musical, añadiéndole además un componente solidario. Es así gracias al respaldo decidido de la Fundación Caja Rural de Jaén, que ha volcado aquí su habitual patrocinio al evento. En este caso fue en San Lorenzo gracias a la colaboración de la Fundación Huerta de San Antonio, responsable de la recuperación del templo para la cultura.

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