Úbeda rendirá homenaje a Soledad Gallego-Díaz

La Fundación Huerta de San Antonio organiza un acto en memoria de la periodista el próximo 12 de julio, con la participación de Pepa Bueno, Miguel Pasquau Liaño e Isabel Gallego-Díaz

Soledad Gallego-Díaz .
Soledad Gallego-Díaz.

Hay personas cuya manera de estar en el mundo acaba convirtiéndose también en una forma de enseñar a mirarlo. Soledad Gallego-Díaz pertenecía a esa rara estirpe. Periodista esencial de la democracia española, referente ético para varias generaciones de profesionales y una de las voces más lúcidas de la vida pública contemporánea, será recordada el próximo domingo 12 de julio, a las 12:30 horas, en la Iglesia de San Lorenzo de Úbeda, en un homenaje organizado por la Fundación Huerta de San Antonio.

El acto reunirá a la periodista Pepa Bueno, exdirectora de El País, y actual directora y presentadora de la segunda edición del Telediario en La 1 de RTVE; al magistrado Miguel Pasquau Liaño; y a Isabel Gallego-Díaz, hermana de la homenajeada. La presentación correrá a cargo de Laura Martínez. Más que un acto de recuerdo, el encuentro pretende convertirse en una conversación compartida sobre una forma de entender el periodismo y la responsabilidad cívica que Soledad Gallego-Díaz encarnó con ejemplaridad.

La presencia de Pepa Bueno posee un especial valor simbólico. Como sucesora de Soledad Gallego-Díaz al frente de El País, representa una misma concepción del oficio basada en el compromiso con la verdad, la independencia y el servicio público.

Nacida en Madrid en 1951, hija del matemático ubetense José Gallego-Díaz Moreno —represaliado por el franquismo—, Soledad Gallego-Díaz desarrolló una trayectoria inseparable de la historia reciente del periodismo español. Desde la redacción de Cuadernos para el diálogo hasta la dirección de El País —del que fue la primera mujer directora—, pasando por sus años como corresponsal en Bruselas, Londres, París, Nueva York o Buenos Aires, ejerció el periodismo con una combinación poco frecuente de inteligencia, serenidad y valentía.

Cronista de la Transición y observadora privilegiada de las grandes transformaciones políticas y sociales de las últimas décadas, entendió siempre el periodismo como una herramienta al servicio de los ciudadanos y nunca del poder. «Los periodistas han de creer que la verdad existe», afirmó en una ocasión. Una convicción que resume toda una vida dedicada al oficio.

Quienes la conocieron y compartieron con ella profesión y amistad han dejado también un retrato elocuente de su legado. Xavier Vidal-Folch escribió que estuvo «siempre enamorada del poder de las ideas y distante de las ideas del poder». Rosa Montero recordó que «a Sol le cabía la humanidad en la cabeza», mientras que Luis García Montero destacó «su honestidad y su capacidad de dirigir la mirada hacia las cosas más importantes». Para Maruja Torres poseía esa difícil y escasa auctoritas que solo nace de la coherencia entre el pensamiento y la vida.

Úbeda ocupó siempre un lugar íntimo en su biografía. Más allá de la memoria familiar y de la figura de su padre, construyó en la ciudad una red de afectos, amistades y complicidades intelectuales. Su estrecha relación con el periodista Bonifacio de la Cuadra reforzó un vínculo que acabaría cristalizando también en su cercanía a la Fundación Huerta de San Antonio y a la Iglesia de San Lorenzo, un espacio que sintió como uno de esos lugares donde todavía es posible la conversación civilizada, la inteligencia compartida y el pensamiento libre.

Participó en distintas iniciativas impulsadas por la Fundación y acompañó con entusiasmo un proyecto cultural en el que encontraba una afinidad natural: la convicción de que la cultura, la palabra y la ciudadanía forman parte de una misma responsabilidad colectiva.

Tras su fallecimiento, el escritor Sergio del Molino resumió uno de los rasgos esenciales de su magisterio al afirmar que fue ejemplar «su relación con la verdad». Una definición que sintetiza el legado de una periodista que nunca confundió el periodismo con el ruido, la autoridad con el dogma ni la influencia con la vanidad. Una profesional de la información que reivindicó el derecho y el deber de decir “pues no” cuando están en juego los principios éticos y democráticos.

Con este homenaje, la Fundación Huerta de San Antonio quiere recordar no solo a una periodista extraordinaria, sino también a una mujer que hizo de la honestidad, el rigor, la curiosidad intelectual y el compromiso democrático una forma de habitar el espacio público. Un legado que continúa siendo una referencia imprescindible para el periodismo y para la sociedad española.

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