El alfar de Paco y Pablo Martínez ‘Tito’ realiza una nueva cochura en su histórico horno árabe

En el interior del horno se han introducido alrededor de 2.000 piezas de cerámica, alguna de ellas serán obras de arte destinadas a viajar a Milán, Copenhague o Londres

Cochura en el Alfar de Paco y Pablo Tito ‘Tito’ en Úbeda.
Cochura en el Alfar de Paco y Pablo Tito ‘Tito’ en Úbeda.

El Alfar de Paco y Pablo Martínez‘Tito’, situado en la calle Valencia de Úbeda, ha celebrado una nueva edición de su tradicional cochura en su histórico horno árabe, una tradición centenaria que continúa viva gracias al trabajo de esta reconocida y querida familia de alfareros y que constituye uno de los testimonios más valiosos del patrimonio artesanal de la ciudad.

Durante el acto estuvieron presentes Paco Tito, Pablo Tito y Tito Martínez, así como representantes de la Corporación Municipal y de la Junta de Andalucía, además de un gran número de amigos y amigas que no quisieron perderse este momento tan especial en el taller familiar, acompañando a la familia Tito en una jornada marcada por la emoción, la tradición y el reconocimiento a su trabajo artesanal.

El taller abrió sus puertas para mostrar de cerca el proceso de cocción de las piezas, una práctica que se mantiene prácticamente inalterada desde hace siglos. En el interior del horno se han introducido alrededor de dos mil piezas de cerámica, entre pequeños recipientes tradicionales, piezas utilitarias y obras de mayor valor artístico.

El maestro alfarero Paco Martínez ‘Tito’ explicó que el horno conserva, incluso, restos cerámicos muy antiguos, lo que evidencia la continuidad de esta tradición en el mismo espacio. “Estamos delante de un horno auténticamente árabe, donde todavía tenemos fragmentos de cerámica muy antiguos que fueron cocidos aquí. Este es un taller centenario donde todavía se respira artesanía auténtica, porque todo lo hacemos a mano”, señaló.

El artesano indicó que calcular con exactitud el número de piezas es complicado, aunque estimó que en el horno se encuentran alrededor de dos mil piezas, desde pequeños recipientes hasta obras de mayor complejidad. Entre ellas destacan tres piezas especialmente significativas.

Una de ellas es un ‘vaso de la Alhambra’, que formará parte de la Semana del Diseño de Milán y posteriormente viajará a Copenhague. Según explicó Paco Tito, la obra busca representar la luz y el movimiento, a través de su diseño. “El movimiento está en las asas, que están inclinadas como si fueran una hélice o un baile, y la luz se representa en los calados que recorren la pieza de arriba abajo”, explicó.

Pablo Tito expresó, además, que esa pieza forma parte de un proyecto desarrollado gracias a una beca de la Fundación Homo Faber, que permitió durante seis meses el trabajo conjunto de artesanos y aprendices seleccionados de distintos países. En este caso, su proyecto se desarrolló en el propio taller familiar, propiciando además una experiencia muy especial: la convivencia y el trabajo conjunto de tres generaciones de artesanos, algo que, según señaló, “no tiene precio” y que ha supuesto uno de los mayores valores de esta experiencia.

Otra de las piezas destacadas es una réplica de una obra conservada en el Convento de Santa Paula de Sevilla, realizada por encargo de una arquitecta sevillana como regalo para su padre. La reproducción ha requerido un cuidado especial debido a sus dimensiones y características.

A estas piezas se suma también una colección exclusiva elaborada para la National Gallery de Londres, destinada a la tienda del museo con motivo de una exposición dedicada al pintor barroco  Francisco de Zurbarán. Tal y como explicó Pablo Tito, estas piezas han sido elaboradas específicamente para esta muestra internacional.“El museo nos ha pedido una colección de piezas exclusivas, que también van dentro de este horno. Para nosotros es una ilusión que la artesanía de Úbeda pueda estar presente en un espacio cultural de esta importancia”, señaló.

El proceso de preparación del horno ha supuesto cerca de seis meses de trabajo, desde las primeras piezas elaboradas en octubre hasta los últimos encargos realizados días antes de la cochura. “Las horas no se pueden calcular. Lo que nos ha enseñado nuestro padre es que no importa el tiempo que se tarde, sino el resultado y la satisfacción de haber hecho una obra buena”, explicó Pablo Tito.

La cochura mantiene además un ritual tradicional que forma parte de la identidad del taller. Cuando el maestro considera que el horno ha alcanzado su punto exacto de cocción, se añaden las tres últimas caldas, que son tandas de 15 platos, y que simbólicamente reciben el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.A continuación, se cierra la boca del horno con barro y los artesanos colocan la mano sobre la puerta para trazar una cruz mientras recitan una oración que forma parte de la tradición del taller: Alabanza del Santísimo Sacramento del Altar. Que el Señor te quite lo que te sobre y te ponga lo que te falte. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

Pasados varios días llegará uno de los momentos más esperados: la apertura del horno. En ese instante, los artesanos comprueban el resultado del fuego y el estado final de las piezas, un momento que, según explicaron, siempre se vive con emoción.

Durante el encuentro, Pablo Tito subrayó también el compromiso de la familia con la defensa de la tradición alfarera. “No podemos permitir que algo que forma parte de nuestra cultura y de nuestro patrimonio se pierda. Nosotros no somos los dueños de este conocimiento, somos portadores de una cultura que hemos heredado de nuestros antepasados y que tenemos la obligación de transmitir”, afirmó.

La cochura de este año también ha incorporado un componente solidario. Aprovechando la visita de amigos e instituciones, la familia Tito ha promovido una pequeña iniciativa benéfica para recaudar fondos destinados a facilitar la participación de algún niño en el campamento de verano de La Barrosa, organizado por jóvenes vinculados a Acción Católica.

Durante el acto también intervino la concejala de Juventud, Natalia Pérez Merino, quien destacó la importancia de esta tradición para la ciudad. “Es difícil tomar la palabra después de escuchar la pasión y la dedicación que estas tres generaciones han demostrado para mantener viva esta tradición. Úbeda tiene la suerte de contar con un legado que no solo es importante para nuestra ciudad, sino también para el resto del mundo”, señaló.

La edil subrayó además el valor de la transmisión del conocimiento entre generaciones y el compromiso de la familia ‘Tito’ con la conservación de este oficio. “Estamos siendo testigos de cómo ese saber se transmite con humildad y con un profundo amor por el oficio”, indicó.

La concejala concluyó destacando que para el Ayuntamiento de Úbeda “es un privilegio acompañar un evento único que se celebra cada año y que convierte este horno árabe en un espacio cargado de historia, tradición y piezas excepcionales de las que la ciudad puede presumir a nivel internacional”.

De este modo, la familia ‘Tito’ continúa defendiendo una de las tradiciones artesanales más antiguas de Úbeda, manteniendo viva la alfarería tradicional y proyectándola al mismo tiempo hacia el ámbito internacional.

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