El arte como herramienta refuerza la estimulación cognitiva y emocional con Alzheimer en la Asociación ’21 de septiembre’

La innovadora actividad de pintura adaptada, desarrollada junto al artista Antonio Roa, evidencia. El impacto de las terapias no farmacológicas en el bienestar integral de los usuarios/as

Presentación del taller de pintura en la Asociación ‘21 de Septiembre’.
Presentación del taller de pintura en la Asociación ‘21 de Septiembre’.

La Asociación ’21 de Septiembre’ de Enfermos de Alzheimer ha acogido una actividad terapéutica basada en el arte, que ha puesto de manifiesto el valor de las terapias no farmacológicas en la atención a personas con deterioro cognitivo.

A través de una propuesta de pintura adaptada, los usuarios del centro de día han participado en un proceso creativo que ha combinado estimulación cognitiva, interacción social y bienestar emocional.

Por su parte, la concejala de Salud, Francisca Isabel Millán, ha querido destacar la importancia de esta iniciativa y la labor que realiza la asociación en la ciudad.“Desde el Ayuntamiento de Úbeda estamos inmensamente agradecidos de haber sido invitados a una jornada como esta, que culmina en una obra de arte realizada por los propios pacientes. Esta experiencia trasciende las actividades cotidianas y pone en valor el extraordinario trabajo que se realiza tanto con los usuarios como con sus familias y cuidadores”, ha señalado.

Millán ha incidido en que asociaciones como esta representan un pilar fundamental en el ámbito sociosanitario local, asegurando que “Úbeda debe sentirse profundamente orgullosa de su labor” .Asimismo, ha subrayado el valor añadido que aporta la colaboración artística, destacando el compromiso del artista Antonio Roa. Gracias a su talento, pero sobre todo a su generosidad, se ha conseguido crear una experiencia única que ha reforzado la autoestima de los usuarios, haciéndoles sentirse parte activa de un proceso creativo y, en definitiva, artistas”, ha afirmado.

La directora del centro de día, Maritoni Carrasco García, ha explicado que esta iniciativa se integra dentro del modelo de intervención especializado que desarrolla la entidad, centrado en prolongar el mantenimiento de las capacidades cognitivas preservadas en cada usuario.“Somos un centro especializado en deterioro cognitivo y nuestro enfoque principal es trabajar a través de terapias no farmacológicas, que permitan a los usuarios mantenerse activos el mayor tiempo posible. En este caso, hemos adaptado la arteterapia para potenciar al máximo sus beneficios”, ha detallado.

Durante la actividad se han trabajado de manera específica funciones cognitivas como la atención, la percepción o la concentración, así como aspectos funcionales relacionados con la praxis y la psicomotricidad fina, incluyendo la coordinación óculo-manual y la lateralización del movimiento. Todo ello mediante una metodología diseñada para ajustarse a las distintas fases de la enfermedad.

Uno de los elementos diferenciales de la propuesta ha sido precisamente su capacidad de adaptación. Usuarios/as en fases iniciales han podido desarrollar la actividad con mayor autonomía, mientras que en fases más avanzadas se ha contado con apoyo o intervención directa de profesionales, garantizando la participación activa de todos/as.Lo más importante no es el resultado final, sino el proceso y la vivencia. Hemos conseguido que todos los usuarios participen, disfruten y se sientan parte de algo significativo”, ha subrayado la directora.

Además del trabajo cognitivo y funcional, la actividad ha tenido un notable impacto en el ámbito social, fomentando la interacción entre usuarios y la adquisición de nuevos roles. El hecho de convertirse en “pintores por un día” ha favorecido la cohesión grupal y ha generado nuevas dinámicas de relación dentro del centro.

Especial relevancia han tenido también los beneficios emocionales derivados de la experiencia. Según ha explicado Rodríguez García, este tipo de intervenciones contribuye a reforzar la autoestima, la identidad personal, el sentimiento de utilidad y el propósito vital de los usuarios.“En patologías como el Alzheimer, aunque la memoria se ve afectada, las emociones permanecen. Y eso es lo que hemos visto hoy: una experiencia emocional muy potente que deja huella en ellos”, ha afirmado.

La actividad ha permitido incluso despertar habilidades e intereses previos, con usuarios que han reconocido capacidades artísticas o creativas desarrolladas en etapas anteriores de su vida, así como generar momentos especialmente significativos a nivel personal y familiar.

El propio Antonio Roa ha definido el proyecto como una experiencia profundamente personal y enriquecedora, enmarcada dentro de su línea de trabajo social tras su etapa como docente. “Este proyecto me ha llegado al corazón. Encontrarme con ellos me ha recordado a cuando enseñaba a mis alumnos. Ha sido una experiencia muy gratificante”, ha señalado.

La obra resultante, titulada “Collares rotos, vidas rotas”,surge de manera espontánea durante el desarrollo de la actividad y refleja tanto la realidad emocional de la enfermedad como la capacidad de expresión de los participantes.

Roa ha explicado que este es el tercer proyecto social que impulsa en el último año, tras iniciativas vinculadas a menores con cáncer y personas con trastorno del espectro autista, y ha adelantado que continuará desarrollando acciones solidarias, incluyendo una próxima exposición benéfica.“Donando obra y colaborando con asociaciones puedo decir que mi obra está viva”, ha concluido.

La jornada ha finalizado con la presentación de la obra colectiva realizada por los usuarios, símbolo de un proceso terapéutico en el que el arte ha actuado como herramienta de inclusión, estimulación y conexión emocional, consolidándose como un recurso de alto valor en la intervención con personas con Alzheimer.

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